La iluminación del baño se juzga con más dureza que la de casi cualquier otra habitación: es donde revisamos nuestra apariencia bajo una inspección minuciosa, y un solo artefacto de techo casi siempre proyecta sombras poco favorecedoras debajo de los ojos, la nariz y la barbilla.
Ilumina la cara, no solo la habitación
La solución es colocar la luz a la altura de la cara, a cada lado del espejo, en lugar de solo encima de él. Dos apliques montados a la altura de los ojos, separados aproximadamente entre 28 y 36 pulgadas, eliminan las sombras hacia abajo que crea una barra única superior o montada en la parte superior. Explore las opciones de tamaño para esto en nuestra colección de Iluminación para tocadores.

Si los apliques laterales no son posibles
Un artefacto horizontal ancho montado directamente sobre el espejo es la siguiente mejor opción; busque uno que abarque al menos dos tercios del ancho del espejo para que la luz se extienda uniformemente por toda la cara en lugar de concentrarse en el centro.

Obtenga la temperatura de color correcta
Busque un blanco neutro en el rango de 3000-4000 K para la iluminación del tocador. Demasiado cálido (2700 K o menos) puede producir un tono amarillo impreciso que dificulta juzgar el maquillaje o el aseo; demasiado frío (5000 K+) puede parecer clínico.
No omita por completo el artefacto de techo
Los apliques del tocador se encargan del espejo, pero el resto del baño (ducha, piso, almacenamiento) aún necesita luz ambiental general, idealmente desde un interruptor separado para que pueda usar una iluminación de tarea brillante en el espejo sin iluminar toda la habitación de la misma manera.